domingo, 16 de junio de 2013

PADRES Y DISFEMIA

La disfemia o tartamudez es una alteración en la fluidez del habla (no afectando a ningún  otro componente del lenguaje), viéndose interrumpida por bloqueos iniciales o repeticiones. Se puede dar en niños o adultos, pero cuanto antes intentemos disminuirlo, tendremos más posibilidades de conseguirlo. La intervención se basa en ejercicios basados en el ritmo y la prosodia, así como en la relajación física y emocional. 

Para los padres, siempre se dan este tipo de orientaciones y consejos:
                                      
Cuando el niño/a se dirige a nosotros y se desencadena un momento de tartamudez, es necesario que no reaccionemos de manera especial, aunque son muchas las pequeñas cosas que podemos y debemos tener en cuenta:

· No corregir su forma de hablar.
· No mandarle repetir la palabra o frase afectada.
· No terminar las frases por él.
· No pedirle que hable más despacio. Es necesario que sepa que dispone de todo el tiempo que necesite para expresarse.
· No enfadarse ni reñirle o recriminarle, tenemos que entender que no habla así porque quiere, sino porque no puede hacerlo de otra manera.
· No utilizar gestos de desaprobación.
· No reírse ni hacer bromas o ridiculizarle. Además, no debe permitirse que lo hagan otras personas.
· No atender a la forma de hablar, sino al contenido.
· No mirar para otro lado ni mirarle fijamente, sino mantener un contacto ocular natural.

  · Evitar comentarios del tipo “respira, toma aire, no te pongas nervioso, tranquilízate, piensa lo que vas a decir,…” en definitiva, no decirle cómo tiene que hablar.
  · Intentar aceptar los bloqueos como un hecho natural, integrándolos en la comunicación y sin centrarse en ellos. Incluso en caso de que sea necesario podemos referirnos a ellos con naturalidad.
  · No interrumpirle cuando hable.

  · Reducir el número de preguntas que le hace al niño

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